lunes, 6 de diciembre de 2021

Cuando ser escritora es sinónimo de humillación, desigualdad y acoso sexual

 I

II

III

Así que aquí estamos otra vez.
Somos Miriam Reyes y yo un mediodía de noviembre compartiendo mesa y menú en un restaurante del barrio gótico de Barcelona y 12 años después de aquel episodio raro en la biblioteca de Almería.
No puedo evitar preguntárselo: ¿Sabías lo que esos tíos decían de ti?
Reyes, que está dándole vueltas a su sopa de remolacha, mira con timidez a mi plato y no contesta. En verdad, según me cuenta después, podía imaginarse lo que aquellos poetas dirían de ella.
Se lo imaginaba porque a cada recital, acto o reseña en los que su nombre era mencionado, la sensación de revuelo y risilla que se generaba era siempre la misma. Revuelo porque se trataba de la poeta guapa y joven. Risilla porque era una mujer que escribía sobre sexo, y eso a algunos les parecía — y aún parece — que sólo era una señal de luz verde para permitir insinuaciones, miradas seductoras, piropos no solicitados y otra serie de cosas que consideramos más habituales en una barra de discoteca de madrugada que en un acto literario.
Miriam Reyes se califica como escurridiza. Sabe apartar la mirada. Sabe decir que no cuando toca. Sabe que cuando el flirteo más desagradable da comienzo ella debe enmudecer y calmarse, porque esa es la actitud que decidió tomar muchos años atrás cuando viviendo en Venezuela conoció lo que era el verdadero acoso callejero. Por eso, como entiende los códigos de la seducción machista, a Miriam Reyes no le sorprende que yo le recuerde esta anécdota de Almería.
En todo caso, su mayor preocupación es qué hacer para que lo que ella vivió no lo vuelva a vivir nadie. ¿Qué podemos hacer? ¿Qué cojones podemos hacer para que ni una escritora tenga que pasar por esto? Pero antes de que se nos ocurra cualquier respuesta útil, Reyes cae en la cuenta de que el sólo hecho de que una mujer en los cuarenta como ella pudiera detenerse a ayudar a otras más joven, ya podría ser visto como un acto de envidia. Como un gesto demasiado protector. Como un juicio, de nuevo, teñido de ese machismo que nos descalifica y nos calla.

Cuando ser escritora es sinónimo de humillación, desigualdad y acoso sexual - Luna Miguel 

Extraído el 06 de diciembre de 2021 desde la página web: https://lunamiguel.medium.com/cuando-ser-escritora-es-sin%C3%B3nimo-de-humillaci%C3%B3n-desigualdad-y-acoso-sexual-a9e87b6528bd

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