Ecuador Diverso y migratorio
miércoles, 5 de enero de 2022
lunes, 6 de diciembre de 2021
Cuando ser escritora es sinónimo de humillación, desigualdad y acoso sexual
I
¿Cómo empezar a contar esto? Quizá lo mejor sea hacerlo a través de una anécdota personal, vieja y a primera vista insignificante. Una anécdota que tuvo lugar alrededor de 2004 en Almería, cuando yo tenía 13 años. En aquel momento empecé a leer poesía. Me gustaba la Generación del 27, pero sobre todo me gustaban las escritoras españolas contemporáneas, porque aunque los del 27 estaban muy bien, las autoras más jóvenes conectaban más con mi alma adolescente.
Una de esas autoras a las que admiraba era Miriam Reyes, poeta confesional de una lírica muy bruta, capaz de narrar con sus versos situaciones tremendas en las que muchas chicas podíamos sentirnos reconocidas. Era 2004, como digo, no me acuerdo del mes mes pero sí de que en aquella época se estaba celebrando alguna feria del libro o algún ciclo poético excepcional en mi ciudad.
Una tarde, en la biblioteca pública donde por aquellos días se paseaban los autores, llegué emocionada al salón de actos porque precisamente era Miriam Reyes la que iba a leer allí. En la puerta de esa sala aún vacía me topé con los organizadores del acto, unos poetas locales que en Almería tienen cierta fama. No les dije nada ni me dijeron nada pero estaban allí, a mi lado, hablando entre risas de Miriam Reyes, a la que según dijo uno “querían verle las tetas”. Así. Tal cual. “Verle las tetas”.
De hecho eso no fue todo lo que dijo. Su frase completa fue algo así como que “iba a pedir al conserje de la biblioteca pública que subiera la calefacción para ver si Reyes tenía calor, se quitaba la camiseta y se le veían las tetas”. Esa misma persona, minutos después, estaría en el escenario junto a la poeta, alabando su obra, mirándola fijamente mientras leía, asegurando que ante nosotros estaba una de las grandes voces de la literatura española y — aunque esto no lo dijo en alto, pero seguramente estaba pensando — la de mejores tetas.
II
Imaginad la escena.
Deteneos.
Por un lado, la poeta que recita sin saber — ¿o quizá sí lo sabía? — que el hombre que está a su lado tiene intenciones oscuras. Mientras Miriam Reyes declama textos de su libro Bella durmiente, ese que precisamente escribió para vomitar los demonios que llevaba dentro desde niña, el poeta de su derecha contempla anonadado su escote que ya no es de niña — ¿no es irónico? — .
Por otro lado yo, la adolescente de la segunda fila que se aguanta las lágrimas ya no sabe si por la emoción que le produce ver a su ídolo en acción o si por aquella grosería que hacía unos minutos acababa de escuchar, y que todavía no entiende, y que no se atreve a contar a nadie casi hasta muchos años después. Cuando reflexiona. Cuando toma conciencia. Cuando se da cuenta de que ya es hora de hablar.
III
El estigma y la discriminación de personas que viven con VIH
ESTIGMA Y DISCRIMINACIÓN
Los temores irracionales a la infección por el VIH, así como las actitudes y juicios negativos hacia las personas que viven con el VIH persisten a pesar de décadas de campañas de información pública y otros esfuerzos de sensibilización. Las poblaciones con mayor riesgo de infección por el VIH enfrentan altos niveles de estigma debido, entre otras cosas, a su género, orientación sexual, identidad de género, uso de drogas o comercio sexual. El estigma hacia las personas que viven con el VIH o corren el riesgo de contraerlo provoca actos de discriminación en todos los sectores de la sociedad, desde los funcionarios públicos, los agentes de policía y los trabajadores de la salud hasta el lugar de trabajo, las escuelas y las comunidades. En muchos países, las leyes y políticas discriminatorias refuerzan un entorno de violencia y marginación. Este estigma y discriminación desaniman a la gente a acceder a los servicios de atención sanitaria, incluidos los métodos de prevención del VIH, conocer su estado serológico respecto del VIH, inscribirse en la atención médica y seguir un tratamiento.
Los estudios sobre el estigma y la discriminación, así como el comportamiento de demanda de atención de salud, muestran que las personas que viven con el VIH que perciben altos niveles de estigma relacionado con el VIH tienen 2,4 veces más probabilidades de retrasar la inscripción en la atención médica hasta que están muy enfermas.
En ocho países con datos disponibles, más de una cuarta parte de las personas que viven con el VIH informaron que habían evitado acudir a una clínica local en los últimos 12 meses debido a su estado serológico respecto del VIH. Tales temores también desalientan la aceptación de los servicios de prevención y pruebas.
El estigma de las personas con VIH
EL EMBARAZO ADOLESCENTE
PATERNIDAD ADOLESCENTE: UNA CORRESPONSABILIDAD INVISIBILIZADA
Cuando del embarazo adolescente se trata, está el componente que alude a las representaciones sociales sobre la adolescencia y la sexualidad, que tienden a ser negativos. Por lo tanto, el “embarazo adolescente” se convierte en un tema que equivale a un doble problema, adquiriendo un matiz casi catastrófico. Si se realiza un ejercicio de asociación libre con las palabras embarazo adolescente, suelen presentarse imágenes mentales como una chica embarazada, una joven con un bebé en brazos, una adolescente irresponsable, inexperta, abatida, desconsolada, triste, culpable, con vergüenza y tal vez miedo. En fin, una mujer “fracasada” y que saboteó su futuro. ¿Por qué no hay cabida para imágenes de mujeres adolescentes con ilusión, con alegría, con fortaleza entre otras? Es más, ¿por qué priman las imágenes de un sujeto femenino como protagonista y única responsable del embarazo? ¿Dónde están los varones padres? ¿Por qué no hay imágenes mentales de adolescentes que dejaron sus estudios para trabajar, o de otros que combinan sus estudios con el trabajo, la mayoría de veces precario? ¿Imágenes de jóvenes que no tienen poder de decisión con respecto de su hijo o hija; de chicos que son privados de continuar con su relación de pareja y que en muchos casos reciben amenazas y el dictamen de no acercarse a su hijo, hija y/o pareja, por parte de sus propios padres o los de su pareja? Incluso, ¿por qué no aparecen imágenes de varones también alegres, con esperanzas e ilusiones, con orgullo, motivados, con la voluntad de tener un rol activo como padres, por lo tanto, con un sentido de responsabilidad?
Cuando se conocen datos como los del informe del UNFPA publicado en el 2013, que indica que son más de 7 millones de adolescentes que se convierten en madres al año, que hay 70 000 menores que mueren por complicaciones en el embarazo y parto, que 3,2 millones arriesgan su vida en abortos en condiciones no adecuadas y que además los embarazos son el resultado de la “ausencia de elección y de circunstancias ajenas a su voluntad” (El Comercio, 2013), cualquier persona se estremece por el oscuro panorama. Pero considerar solo estos datos, es negar que existen diversas formas de experimentar los embarazos y que para algunas y algunos adolescentes. No representa necesariamente un problema. De allí la pertinencia a revisar la intersección de las construcciones sociales en relación con la adolescencia, la sexualidad (feminidad, la masculinidad, las relaciones genéricas, los atributos, roles y estereotipos de género), el machismo, el marianismo y el patriarcado, así como su conjunción con la paternidad adolescente, palabras no tan populares como las de maternidad adolescente o su equivalente en el imaginario social, el embarazo adolescente.
INTERSECCIÓN DE LA SEXUALIDAD Y ADOLESCENCIA
Hablar de embarazo adolescente conduce a necesidad de repensar, de reflexionar sobre la sexualidad y la adolescencia. Respecto de la sexualidad, cabe mostrar características fundamentales, así: La sexualidad debe ser entendida como una construcción social, es decir que es configurada por la sociedad y que está ligada a las relaciones sociales, a los deseos, a los afectos y las emociones, a la vida integral, al contexto, y que por supuesto tiene un lugar, que es el cuerpo. Por lo tanto, es fundamental cuestionar y deponer la noción de la sexualidad como natural, irresistible, incontrolable, instintual y hasta peligrosa (Weeks, s/a).
Según la OMS/OPS (2006), la sexualidad es “un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vivencia y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales. La sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se vivencian o se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales”. Es decir, la sexualidad atraviesa la vida misma y posee múltiples aspectos. Sin embargo, en el caso ecuatoriano la sociedad está plagada de prejuicios y discursos que la determinan como algo netamente biológico, que se debe ocultar, controlar y que incluso puede ser pecaminoso. Apreciación propia del mundo occidental, contrapuesto a miradas ancestrales de la sexualidad como parte de la cotidianidad, como fuente de bienestar e incluso relacionado con la espiritualidad. Es así que Gómez (2013) sostiene que la sexualidad en el caso de occidente, ha estado fuertemente influenciada por una moral sexual dominante que la reprime y condena.
Liliana Maribel Jayo Suquillo, PATERNIDAD ADOLESCENTE: UNA CORRESPONSABILIDAD INVISIBILIZADA
(Fragmento)
Extraído el 06 de diciembre de 2021 desde la página web: https://www.revistapuce.edu.ec/index.php/revpuce/article/view/97
La trata de personas
Trata de personas
La trata de personas ha recibido creciente atención mundial durante el último decenio. Inicialmente, el tráfico de mujeres y niñas para trabajo sexual forzado, y en menor grado para servidumbre doméstica, eran el único foco de las actividades de sensibilización y asistencia. Hoy existe un mayor reconocimiento de que se trafica con mujeres, niños y hombres para explotación sexual y laboral de diversas formas.
La trata relacionada con el trabajo ocurre en una amplia gama de sectores, como la agricultura, la pesca, la producción fabril, la minería, la silvicultura, la construcción, el servicio doméstico y los servicios de limpieza y de hospitalidad. Las personas que son objeto de trata quizá sean también obligadas a trabajar como mendigos o soldados, y las mujeres y los niños pueden ser forzados a servir como “esposas”. La definición más ampliamente aceptada de trata de personas se encuentra en el Protocolo de las Naciones Unidas para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas. Sin embargo, en la práctica las definiciones de trata varían dentro de un mismo sector y entre los diversos sectores relacionados con la política, las prestaciones de servicios, la justicia penal y la investigación.
¿QUÉ ES LA TRATA DE PERSONAS?
La definición más citada de trata de personas es la establecida en el Protocolo de las Naciones Unidas para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas. “Por ´trata de personas´ se entenderá la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación.”
¿Cuán común es la trata de personas?
Las cifras precisas a nivel mundial o aun local se nos escapan. Es difícil obtener datos fidedignos sobre la trata debido a su naturaleza ilegal y a menudo invisible, a la variedad y la gravedad de las actividades de trata y a las variaciones en la forma de definir la trata. Estos y otros factores también hacen poco clara la distinción entre personas víctimas de trata, migrantes extremadamente vulnerables y trabajadores explotados. Las personas pueden ser víctimas de trata dentro de su propio país o a través de fronteras internacionales. La trata abarca casi todas las partes del mundo —como lugares de origen y captación, de tránsito o de destino— y se piensa que este comercio ilegal de seres humanos genera abundantes ganancias para los agentes del tráfico. Si bien las mujeres, los hombres y los niños pueden ser víctimas de trata de personas con diversos fines, este tráfico es a menudo un delito relacionado con el género. Los datos actuales indican con toda claridad que las personas objeto de trata para trabajo sexual forzado o para servicio doméstico son más probablemente mujeres y niños. Los informes sobre la trata de varones muestran que los hombres y los muchachos son más comúnmente explotados para otras formas de trabajo y que esos sectores de la trata difieren en general según el país o la región.
¿Qué sabemos acerca de los efectos de la trata de personas sobre la salud?
Hasta la fecha, los datos sobre la salud y la trata de personas son en extremo limitado. En una reseña sistemática publicada en el 2012 se identificaron 16 estudios, todos ellos centrados en la violencia y los problemas de salud sufridos por mujeres y niñas víctimas de trata. La mayoría de los estudios se concentraron en la trata para trabajo sexual forzado y solo dos incluyeron datos sobre la trata para la explotación laboral. Las necesidades de atención de salud de las víctimas y los sobrevivientes lamentablemente han recibido una atención limitada, en particular en comparación con las respuestas a la trata de parte de los encargados de hacer cumplir la ley y los servicios de inmigración. Dado que las investigaciones sobre la salud y la trata se han ocupado casi exclusivamente de la explotación sexual, los datos se centran en general en la salud sexual (especialmente en relación con la infección por el VIH) y, en menor grado, en la salud mental. Siguen siendo escasos los conocimientos acerca de los riesgos para la salud y las consecuencias en las personas víctimas de trata para fines distintos del trabajo sexual. Muchos estudios sobre la trata de personas dependen de datos de registros de casos de servicios que prestan atención a niñas y mujeres repatriadas que fueron objeto de trata para trabajo sexual. Se han recopilado datos sobre, por ejemplo, el estado con respecto a la infección por el VIH u otras infecciones de transmisión sexual y enfermedades como la tuberculosis. También ha habido un número reducido de estudios con mujeres que permanecían en entornos de trabajo sexual, pero la aplicación de criterios variables sobre quién ha sido “objeto de trata” implica que es difícil sacar conclusiones fiables. En las personas víctimas de trata las consecuencias sobre la salud son a menudo acumulativas, lo cual hace necesario tener en cuenta cada etapa del proceso de trata, como se ejemplifica en el modelo conceptual. En cada etapa, las mujeres, los hombres y los niños pueden afrontar abuso psicológico, físico o sexual; uso forzado de drogas o alcohol; restricciones sociales y manipulación emocional; explotación económica, deudas ineludibles; e inseguridad jurídica. Los riesgos a menudo persisten incluso después de que la persona se libera de la situación de víctima de trata y solo una proporción pequeña de las personas afectadas pueden acceder a los servicios destinados a quienes han sido víctimas de trata o recibir alguna compensación económica o de otro tipo.
Organización Mundial de la Salud, 2013
(Fragmento)
Comprender y abordar la violencia contra las mujeres. Trata de personas. Washington, DC : OPS , 2013.
Extraído el 29 de agosto de 2016 desde la página web: https://oig.cepal.org/sites/default/files/20184_trata.pdf
miércoles, 1 de diciembre de 2021
Variante regional (Costa y Sierra)
1.- ¿Qué Provincias que constituyen cada dialecto regional?
2.- ¿Expresiones originarias o registros en cada dialecto?
3.- Características del dialecto de la costa.
4.- Características del dialecto de la sierra.
Fuente: https://drive.google.com/file/d/1Q8UpjROBFo9D_5HOZGsAYl-XkfAubSWM/view
Variedad diatópicas y la migración
Dialecto Andino:
1.- ¿Qué es el dialecto Andino? - ¿Qué países lo conforman?
2.-Expresiones o palabras del dialecto Andino
3.- ¿Existe influencia de lenguas indígenas o nativas?
Dialecto Centroamericano:
1.- ¿Qué es el dialecto Centroamericano? - ¿Qué países lo conforman?
2.-Expresiones o palabras del dialecto Centroamericano
3.- ¿Existe influencia de lenguas indígenas o nativas?
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